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Piezas gráficas hechas para durar: identidad, editorial, cartel y empaque

Un recorrido por encargos reales del estudio: sellos para tostadores de café, retículas para revistas culturales, afiches para festivales y etiquetas para talleres de cerámica. Cada caso se muestra con lo que se ve en la mesa de trabajo: muestras de tinta, pruebas de impresión y fotos de taller en luz natural.

Antes de encargar una pieza: aclaraciones del portafolio

Estas notas no son letra chica. Son los criterios con los que se leen los casos publicados aquí y con los que se define qué entra en un encargo de diseño gráfico. Sirven para que nadie espere algo que el estudio no hace, y para que la conversación empiece con el formato correcto sobre la mesa.

  1. Qué muestra cada proyecto y qué no

    Los casos de identidad, editorial, cartel y empaque se presentan como piezas terminadas: se ve el resultado final, el rubro para el que se hizo y la decisión gráfica que lo sostiene. No son plantillas descargables ni paquetes replicables. Un logotipo para una tostadora de café no se reutiliza en una marca de cerámica, aunque compartan la misma paleta de tintas.

  2. Alcance de las entregas

    Cuando un encargo cierra, se entregan archivos abiertos y un manual de uso básico con medidas mínimas, versiones del sello y paleta de tintas. Ese manual cubre el uso correcto de la pieza, no una estrategia de comunicación completa ni un plan de contenidos. Si el proyecto necesita campaña, redes o copy, se conversa aparte porque es otro tipo de trabajo.

  3. Ilustración, retoque y armado de catálogos

    El estudio también toma encargos sueltos de ilustración comercial, retoque fotográfico y armado de catálogos impresos o digitales. En estos casos la pieza se resuelve sobre material que ya existe o sobre bocetos que trae el cliente. No se incluye producción fotográfica ni impresión: eso queda en manos del taller o la imprenta que elija cada proyecto.

  4. Cómo se leen los casos de festivales y revistas

    Los afiches para festivales y las portadas de revista responden a una retícula y a un sistema tipográfico definidos para ese encargo puntual. La retícula visible que aparece en las fotos de taller es parte del lenguaje del estudio, no una regla que se aplique igual a todos los rubros. Cada publicación o evento tiene su propia caja tipográfica y su propio tratamiento de tinta.

  5. Qué necesitamos para responder con claridad

    Para orientar un encargo conviene indicar el tipo de pieza: identidad, editorial, cartel, packaging o una combinación. También ayuda saber el rubro, si hay material previo y si la pieza es impresa o digital. Con eso se puede decir si el proyecto encaja en el portafolio y qué ruta conviene seguir antes de cualquier propuesta.

Siguiente paso

Cuéntanos qué pieza tienes en mente y la revisamos contigo

Si en el portafolio reconociste el formato que necesitas —una identidad, una portada, un afiche, una etiqueta o el armado de un catálogo— escríbenos con el tipo de pieza y el rubro. Con eso podemos decirte cómo lo abordaríamos y qué archivos recibirías al final.

Casos publicados del portafolio

Tres encargos que muestran cómo se resuelve una identidad de café, una retícula de revista y un sistema de afiches para un festival. Cada pieza se trabajó sobre un rubro distinto y con un formato de entrega distinto: sellos y etiquetas, caja tipográfica de doce columnas, o programa y señalética. Entra al caso que se parezca al tipo de pieza que necesitas.

Si tu encargo se parece más a una ilustración, a un retoque fotográfico o al armado de un catálogo impreso o digital, cuéntanos el tipo de pieza y el rubro en contacto.

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